LAS ELECCIONES A LAS QUE LLAMARÁ MADURO. POR NICMER EVANS

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Las elecciones a las que llamará Maduro. Por Nicmer Evans

Caracas, 18 de octubre de 2018.

@NicmerEvans

nicmerevans@gmail.com

 

Se ha tejido toda una urdimbre en torno a la posibilidad de convocar al referendo para aprobar “la constitución a la medida” que ha mandado hacer el neototalitarismo ya que no le basta violar la vigente.

El Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) el 11 de julio de 2018 informó en un comunicado oficial que el gobierno planificaba desarrollar el referendo para la aprobación del bodrio constitucional junto a las elecciones de concejales anunciadas para el 9 de diciembre, y advirtió sobre el método electoral corporativo que podría usarse para lograr su objetivo.

Desde el 11 de julio a la fecha se han modificado algunos términos. El quiebre interno del gobierno ha conducido a una agudización del conflicto entre Maduro y Diosdado por el mantenimiento de cuotas de poder. Diosdado se ha determinado a no ceder el “poder” que le confiere haber logrado al fin ser presidente de la ANC espuria, y aunque al principio se negó a la petición de Maduro de efectuar la aprobación del texto para diciembre que permitiría consolidar el neototalitarismo madurista a costa de la desaparición de la ANC, después formuló algunas variantes que permitirían mantener la existencia de ésta durante dos años más por lo menos, a partir de la inclusión de algunas disposiciones transitorias que no obligarían a relegitimar a todos los poderes y mantener a ANC como “garante” del control legislativo del país contra la “guerra económica” y “el imperialismo”.

Sin embargo, otras variantes se han incorporado a la versátil y muy útil herramienta de extorsión de un nuevo texto constitucional.

En las más recientes negociaciones que se han dado con algunos sectores de la oposición “dialogante” y la “mediación desinteresada” de Zapatero, la “exigencia” de unas elecciones generales para destrabar la crisis política que en esos niveles no niega el madurismo, en especial por la presión internacional existente, han generado la creatividad de algunos “dirigentes” del neototalitarismo, apuntalando hacia la búsqueda de la legitimación internacional del bodrio constitucional donde se instaurará la consumación de la dictadura, pero incorporando en las disposiciones transitorias un llamado a elecciones generales si es aprobado el texto, con base incluso en la posibilidad de una renovación de poderes, sin suprimir la existencia de la ANC espuria.

Esto busca de manera determinante terminar de fragmentar a una oposición mal trecha producto del terrorismo del Estado, asesinato, persecución y acoso de su dirigencia, y que además se encuentra desprestigiada por la ausencia de una conducción más clara, menos egoista y firme ante las aberraciones del neototalitarismo.

Ante este escenario, la fecha ya no es determinante, no necesariamente es el 9 de diciembre, y de hecho queda en entredicho la posibilidad del desarrollo de esas elecciones a concejales.

Lo que sí parece determinante para la decisión de un planteamiento como este es el 10 de enero.

La juramentación del nuevo periodo presidencial de Maduro, en el marco del desconocimiento público del resultado de las últimas elecciones tanto a nivel nacional como a nivel internacional, es una bomba con un reloj que tiene un tic tac muy sonoro.

No es el 10 de enero el día final, y menos debemos hacer un fetiche que genere aún más falsas expectativas y consecuentes frustraciones al pueblo venezolano que se encuentra en mermadas condiciones, pero de lo que podemos estar seguros es que el 10 de enero es un punto de inflexión importante y determinante, incluso para algunos sectores de las Fuerzas Armadas, por lo que, tener convocadas unas elecciones generales antes de esa fecha, permitiría minimizar el impacto de las condición de deslegitimación de esa “juramentación” para la renovación en el poder.

¿Qué debe hacer la oposición? Se preguntarán algunos, ya que negarse a asistir a un referendo abre la brecha absoluta de aprobación del texto y después quedaría inhabilitada moralmente para participar en unas elecciones generales. Lo primero que debe hacer es crear una instancia de consulta real que permita tomar decisiones unificadas y lo demás lo analizaremos en próximos escritos.

Vea otros artículos sobre el autor aquí en Punto de Corte

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Se acabarán las cucharas // Noel Álvarez Camargo

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Finanzas Digital

“Los ricos enquistados en el gobierno siempre comen las mejores comidas, beben los mejores licores, traen vajillas importadas y juegos de cubiertos para recoger los alimentos que llevan a la boca”. Así era el discurso en las sátiras de Juvenal, en alusión a los lujos que ostentaban los emperadores romanos que recibían regalos de los que vivían por cuenta del poder.

Mientras que los pobres se las ingeniaban para comer a partir de lo que encontraban en la basura, tal es el caso de Diógenes, quien residía en una tinaja, comía junto a los perros y hacía todas sus necesidades en público. Hoy en día, «el síndrome de Diógenes» designa un trastorno del comportamiento que se caracteriza por el total abandono personal y por la acumulación de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. De ello hay abundantes ejemplos en el mundo contemporáneo.

“Desde hace tiempo, exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y solo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo”, escribe  Juvenal. El escritor hace referencia a la práctica romana de proveer trigo gratis a los ciudadanos romanos así como costosas representaciones circenses  y otras formas de entretenimiento como medio para ganar poder político a través del populismo. Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a unos 250.000 beneficiarios.

En la época de Julio César, quienes producían alimentos estaban arruinados porque todo era regalado y a los que recibían el beneficio  se les compensaba con otras dádivas. Repartió lotes de tierra entre los más leales a su gobierno y mediante leyes, aprobadas a su gusto, aumentó los controles sobre los gobernadores provinciales, pero su ambición política iba más allá y, buscando la base para obtener un poder personal absoluto, se hizo conceder por cinco años el control de varias provincias.

El emperador respondía a un equilibrio inestable, una característica en los dictadores, según psicólogos, que habría de evolucionar hacia la concentración del poder en una sola mano. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día. Casi todas las panaderías quebraron debido a esas prácticas populistas. Los productores cerraron las empresas y emigraron a otros sitios buscando mejores condiciones de vida.

Como un ejemplo de lo que ocasionan las prácticas populistas, ahora acompañadas de mecanismos de dominación, las cuales se reproducen como la verdolaga en estos tiempos, reseño lo que me comentó un conocido del mundo empresarial, que después de 30 años de ardua labor tendría que cerrar su fábrica de cucharas, cucharillas y cucharones debido a que la mayoría  de sus clientes emigraron  por las escasas ventas que registran sus negocios de expendio de comidas. “Esto es un contrasentido- me dijo el amigo- qué en un país carente de tantas cosas, una empresa como esta deba cesar sus operaciones”.

“Es triste amigo Noel, pero no tenemos otro camino”, me dijo uno de los trabajadores, con más tiempo en la empresa, mientras intentaba secarse las lagrimas que corrían por sus mejillas. “Buscaremos otras opciones”, aseguró el presidente de la compañía quien se pronunció por fabricar platos para servir comida a los perros: “en esa comida hay cada día más interesados y es lo que más se vende en los abastos y supermercados. Con los precios por la nubes uno debe decidir quién come, el perro o el amo”, sentenció.

@alvareznv

El fin de la legitimidad democrática de Maduro

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PolítiKa UCAB

Ezio Serrano Páez

18 de octubre de 2018

Para unos, el peor gobierno de la historia republicana se sostiene por la peor oposición de todos los tiempos. Son tal para cual, cultiva la vulgata en tanto se evade la responsabilidad que cada ciudadano tiene con el destino propio y el de su nación. Un aspecto básico se olvida: el cumplimiento de la Constitución, técnicamente hablando, se asegura con el uso legítimo de la fuerza.

Las Fuerzas Armadas y tribunales de justicia constituyen los resortes que deberían activarse cuando un gobierno decide hacer pira de la constitucionalidad. De manera que, aun reconociendo  las inconsistencias del liderazgo opositor, aun admitiendo la existencia de un grupete de pícaros aliados del gobierno, nada puede eximir a las Fuerzas Armadas de su obligación constitucional, pues están renunciando a  su razón de ser. Si la vaca no da leche, que la lleven al matadero, con…

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Condiciones para negociar abundan – Trino Márquez

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InfocifrasOnline.com

La propuesta del gobierno español, a través de su canciller, Josep
Borrel, de cambiar la línea de sanciones contra Nicolás Maduro por
iniciativas que propicien el diálogo entre el Gobierno y la oposición
venezolanas, fue respondida de inmediato por un grupo de dirigentes
en el exilio y de los que aún permanecen en Venezuela

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Definición de dialogo

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Guillermo A. Zurga's picture

Jue, 18/10/2018 – 06:08

Cito Sic Internet: Definición de dialogo: “Con origen en el concepto latino dialŏgus (que, a su vez, deriva de un vocablo griego), un diálogo describe a una conversación entre dos o más individuos, que exponen sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas”. En ese sentido, un diálogo es también una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo.

Un ejemplo de este significado que tiene la palabra que nos ocupa podría ser el que exponemos a continuación: “Los dirigentes de los dos partidos políticos más importantes del país establecieron un intenso diálogo para intentar encontrar una solución y establecer así un acuerdo con el objetivo de mejorar la situación económica”.

Por otra parte, el diálogo se puede describir en el marco de una obra literaria, en prosa o en verso, en la cual se arma una conversación o surgen controversias entre dos o más personajes. Se utiliza como tipología textual en la literatura cuando aparecen dos personajes que hacen uso del discurso diegético y actúan como interlocutores.

En este ámbito literario, tenemos que subrayar la existencia de un autor que estableció el diálogo como género. Este no es otro que el filósofo griego Platón quien cuenta con una interesante obra que se clasifica en cuatro categorías en función de la etapa de su vida a la que corresponden.

Así, en primer lugar estarían los diálogos socráticos que son los textos que realizó durante su juventud y que se centran en cuestiones de carácter ético. En segundo lugar están los trabajos de transición que giran en torno a la política, y la tercera categoría corresponde a lo que son los diálogos críticos que fueron realizados durante su madurez y que se caracterizan porque en ellos habla sobre los mitos y las ideas.

Finalmente la cuarta categoría es la que engloba a los llamados diálogos de vejez. En ellos no sólo vuelve a plantear cuestiones ya protagonistas de anteriores trabajos sino que también apuesta por abordar nuevas temáticas como, por ejemplo, la medicina y también la naturaleza.

Asimismo tampoco hay que olvidar que, a lo largo de la Historia, muchos son los escritores que han utilizado el término diálogo para titular unas obras en las que ellos mismos “conversan” con personajes importantes o con determinados elementos de nuestra vida diaria. Este sería el caso, por ejemplo, de Victoria Ocampo con Diálogo con Borges o de Gianni Vattimo con Diálogo con Nietzsche.

En su uso más habitual, el diálogo es una forma presente tanto en el discurso oral como en el escrito en donde se comunican entre sí dos o más personas. Se trata de un recurso válido y adecuado para intercambiar ideas por cualquier medio, ya sea directo o indirecto.

El diálogo puede ser tanto una conversación amable como una violenta discusión. De todas formas, suele hablarse del diálogo como una exposición e intercambio de pensamientos donde se aceptan las posturas del interlocutor y los participantes están dispuestos a modificar sus propios puntos de vista. Por eso existe un consenso sobre la necesidad de diálogo en campos como la política, por ejemplo.

Se dice que la voluntad de poder y el autoritarismo tienden a excluir al diálogo, ya que pretenden que su verdad sea la única válida y desacreditan las opiniones de los oponentes, en un intento por fortalecer su dominio.

El diálogo genuino intenta buscar la verdad y fomentar el conocimiento sin prejuicios, a diferencia de la retórica que busca persuadir y convencer a través de una manipulación de la opinión.” Fin de la cita.

Tomé este ejemplo de Definición de diálogo, copiado arriba, dado mi interés personal como demócrata y defensor de la democracia e institucionalidad en mi país; al intentar, con todo el respeto debido, aclararle a muchos de los personajes de la vida política nacional e internacional, que la solución del diálogo en Venezuela, para lograr la salida pacífica de la narco dictadura del gobierno actual que administra a Venezuela, no se podrá lograr a través de éste, el cual por cierto, se ha intentado antes en varias ocasiones dando resultados negativos e infructuosos, debido al carácter de poder autoritario y dictatorial del actual régimen gobierno de Venezuela; quien por cierto, lo ha saboteado y se ha burlado del mismo, tal como lo ha hecho hasta el presente.

Existen muchas razones, por las que un diálogo con el gobierno dictatorial de Venezuela es descartable, entre éstas, las siguientes: a) el nivel de violaciones constantes a la constitución de Venezuela, b) violaciones a las leyes establecidas y vigentes en el país, c) la realización de crímenes calificados de lesa humanidad, el nivel de corrupción desenfrenada que ha habido en el país por el régimen, d) la destrucción caprichosa de muchas de las empresas del estado, e) las relaciones cercanas y amistosas del régimen con las guerrillas colombinas y con la estructura del narcotráfico regional e internacional, f) la permisibilidad que ha tenido con la republica comunista de Cuba, para que se instale y participe libremente en la administración del país, g) la protección que ha hecho por décadas de las guerrillas y narcotraficantes de las FARC y del ELN, que operan en Colombia, h) la cantidad de crímenes cometidos con políticos, ciudadanos y estudiantes que se oponen y rechazan su forma fraudulenta de gobernar, i) el inmenso y despiadado nivel de corrupción permitida a sus líderes ocurrida durante su gestión de 18 años, j) la destrucción indiscriminada del aparato productivo del Estado, k) la alianza realizada con las Fuerzas Armadas de Venezuela, para someter por la fuerza la voluntad libre del pueblo de oponerse al régimen de gobierno totalitario; descartan e pleno la posibilidad de dialogo con el régimen.

La propuesta de los “socialistas” amigos y defensores de la tiranía que impera en Venezuela, de eliminar las sanciones internacionales a los líderes corruptos y criminales que actúan dentro del régimen chavista, no son negociables ni intercambiables por un dialogo incierto, amoral y rechazable desde todo punto de vista.

Por tales circunstancias, el pueblo democrático y opositor de Venezuela se opondrá rotundamente que al actual régimen gubernamental de Venezuela, se le dé la oportunidad de dialogar y llegar a “arreglos y soluciones amañadas” para resolver la situación actual de sus fracasos, crímenes y abusos cometidos contra el pueblo libre de Venezuela.

El régimen chavista ha pasado la raya roja del decoro y ha violado la decencia y su propio nivel responsabilidad, al subestimar a la oposición; y actuar irresponsable y delincuencialmente tal como lo ha hecho, durante el ejercicio de poder en Venezuela de gobierno de 18 años ininterrumpidos.

Actuando dentro de la legalidad, su única y lógica opción debería ser la de renunciar al gobierno y someterse a la justicia venezolana y la internacional, que reclama a muchos de sus líderes, para que respondan a la justicia, por sus diversos crímenes cometidos.

A los venezolanos demócratas, nos sorprenden algunas propuestas de políticos internacionales y nacionales de que insistamos en el dialogo, para dilucidar, nuestras diferencias. Si se tratara solo de eso, quizás Venezuela entera estaría dispuesta aceptarlo.

El gran problema que tenemos, es mucho mayor de lo que los entes diplomáticos y políticos mundiales tienen entendido; sobre todo los líderes políticos socialistas españoles a quienes pareciera, que no les interesa entender.

Han sido 18 años de hegemonía y actuaciones ilícitas, durante las cuales el gobierno ha cometido una enorme cantidad y diversidad de crímenes comunes, constitucionales, de lesa humanidad, de enriquecimiento ilícito, de lavado de dinero, de la quiebra económica del país, de la destrucción de PDVSA, de la destrucción de las empresas de Guayana del hierro y el aluminio, del libertinaje y anarquía que actualmente ocurre en el arco minero de Guayana, de muchas empresas del Estado que hoy están en rojo, de la contribución a la destrucción del parque industrial de Venezuela, etc., etc.

Es muy triste y desconcertante para el mundo en general, que existan políticos, tan frágiles y vulnerables al deber moral que debe prevalecer en estos, cuando se trata de lidiar e interpretar y avaluar a gobiernos corruptos y delincuenciales.

A estas alturas de las circunstancias y los hechos, los políticos relevantes a nivel mundial, deberían tener un cuadro perfectamente bien claro, definido y realista, sobre lo que ha significado para el pueblo venezolano en particular y para Latinoamérica en general, la revolución socialista del siglo XXI, sobre la cual existen hasta videos que han sido realizado para plasmar con real objetividad el nacimiento, evolución y actuación del chavismo a nivel mundial, y las secuelas de destrucción, bandidaje que ha dejado a su paso por Venezuela y la región.

Es muy difícil de asimilar y de aceptar, que existan a nivel mundial, políticos que se definen como demócratas, defensores de la justica y de las libertades individuales y colectivas de los pueblos que aún defiendan y aúpen a gobernantes como Nicolás Maduro y Hugo Chávez Frías, únicos gobernantes de Venezuela durante el presente siglo XXI.

Estos dos gobernantes han dejado un saldo y balance desgarrador, escandaloso y negativo sobre nuestras finanzas, nuestra economía, en lo social, en lo educacional, en nivel de corrupción, en la salud, en lo moral, en el fracaso económico abismal ocasionado, en la espectacular inflación millonaria lograda, en la devaluación incalculable lograda de la moneda, en el desempleo escalofriante existente, etc., etc. Jamás había ocurrido a nivel mundial que a una moneda le hayan quitado en 18 años 8 ceros, para intentar corregir su valor real (3 Hugo Chávez, 5 Nicolás Maduro); y aún no lo han logrado estabilizarla.

En base a lo planteado, la Venezuela democrática, agradece a los políticos españoles, en especial a quienes les atrae el socialismo y recomiendan el diálogo entre oposición y dictadura como única solución a nuestros problemas, a que se abstengan de recomendar a la población opositora de Venezuela, cualquier tipo de solución, para lograr sacar del poder a la dictadura actual que se desempeña como gobierno dictatorial de Venezuela.

Les juramos, y estamos convencidos de que lo lograremos, sin necesidad de dialogar, ni condonar los diferentes crímenes y delitos cometidos por tal régimen. Los diálogos son para las personas de la misma especie, que se equivocan y desean rectificar cuando es necesario hacerlo, no para criminales agazapados que niegan sus crímenes, como los chavistas, tal es el caso.

La oposición venezolana al régimen dictatorial de Venezuela, aceptó el diálogo a medias a finales del año 2016 y parte del año 2017. Se aceptó, con cierto escepticismo de lograr los resultados que se aspiraban, entre los que destacaban la libertad de los presos políticos, depurar al CNE para participar en igualdad de condiciones en las elecciones generales y presidenciales y la incorporación de testigos y veedores internacionales en tales elecciones.

Nada de eso se logró. Por el contrario, el régimen decidió írritamente, convocar a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, lo cual ha complicado la situación actual en el país, puesto que la Asamblea Nacional electa, con mayoría de miembros de la oposición política del país, fue desautorizada por el Tribunal Supremo de Justicia, quien actúa y sirve al Poder Ejecutivo.

Es decir, el país hoy día vive un enorme desorden institucional, el cual solo puede ser resuelto solo con un nuevo gobierno democrático y legítimo que sea electo legalmente por el pueblo, lo cual no se ha podido elegir, elección ésta que el gobierno adelantó ilícita e irresponsablemente sin la participación del sector político opositor.

En resumen. Hoy día en Venezuela existe un gobierno electo en 2013, a punto de concluir su periodo presidencial el próximo mes de Diciembre, cuyo presidente es Nicolás Maduro, reelecto en elecciones fraudulentas e ilegales y adelantadas, según nuestra constitución, realizadas en Mayo de 2018, con tantas anormalidades y fraudes, que el pueblo democrático opositor no participó, y la comunidad internacional decidió no avalar por fraudulentas.

Apoyamos las iniciativas de la ONU, de los EE.UU., de la OEA, de los organismos internacionales de justicia y de la Comunidad Europea, de continuar con las sanciones y presiones contra la dictadura de Venezuela y sus miembros y endurecerlas, para así lograr debilitar al régimen y éste se decida unilateral y voluntariamente a ceder el poder al pueblo democrático, para que éste elija libre y democráticamente a su nuevo gobierno.
Guillermo A. Zurga

La telaraña de Hugo

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I

Tengo la costumbre de cuestionarme. De revisar siempre lo que me impulsa a hacer las cosas, lo que me impulsa a decir lo que digo y lo que me impulsa a sentir determinada emoción. Me hago preguntas. Amo las preguntas.

Les cuento. Tengo una aversión gigante a las arañas. Me parecen seres espantosos, y esto se debe a ciertos traumas infantiles, cosas que me impresionaron y me asustaron mucho cuando niña. Por eso siento que no puedo ser objetiva a la hora de apreciar a los arácnidos. Debe haber personas a las que les parezcan interesantes y hasta bonitas, habrá quienes las toleren y las respeten. Sin embargo, creo que la mayoría podría coincidir conmigo en que no son animales agradables. Pregunté a varias personas.

Una vez escuché que la araña nunca queda atrapada en su propia red. Es parte del asunto, el cálculo, la paciencia con la que el arácnido teje para cumplir su objetivo. Ese es el propósito de la telaraña, atrapar presas, cazar para devorar. Solo la mención de esa funcionalidad me da pavor, y creo que muchos coincidirán en calificarla, si no de espantosa, por lo menos desagradable.

En fin, concordemos con que la idea de una araña y su telaraña no es precisamente positiva. Para algo me sirve el análisis de contenido que me enseñó la doctora Elsa Cardozo en el doctorado de Ciencias Políticas de la UCV.

Y estamos en el mes de Halloween, nada más apropiado para asustar.

II

Un plan de desarrollo no es una clase de geografía. Pero imagino que es mucho pedirles a los que han estado haciendo planes por 18 años sin pasar de allí.

Ahora nos vienen con que hay seis subregiones, como quien descubre que el sol sale cada mañana. Hacen una cadena para decirle a uno que Margarita tiene no sé cuántos kilómetros de playa, que la región central concentra no sé cuántos millones de venezolanos. No contentos con repetirnos lo que dice (o decía) cada libro de geografía de Venezuela, aliñan el discurso con mentiras, que si la infraestructura turística es la mejor, que si la industria agroalimentaria tiene capacidad para producir toda la arepa que necesitamos.

Y después de lo obvio y las mentiras vienen los verbos conjugados en futuro, vamos a hacer, vamos a poner en marcha, vamos a instalar, vamos a dar, vamos a producir. Estas arañas nos quieren hacer creer que están apenas llegando al poder.

No cuentan con que la gente de Conindustria, por ejemplo, asegura que desde que llegó Hugo al poder hasta la fecha han cerrado 8.500 industrias; no cuentan con gente tan preparada y brillante como Susana Raffalli, que enumera todos los días las carencias y la inseguridad alimentaria en la que vivimos.

Y, en la noche, el apagón o el tanque a punto de explotar de El Tablazo. ¿Quién puede producir sin electricidad? ¿Quién trabaja sin servicios públicos ni combustible?

III

El galáctico les sirve mejor muerto que vivo. Quizás nadie se haya atrevido a decirlo con todas sus letras, pero muchos de los que lo mientan a cada instante deben haberle deseado la muerte varias veces. Porque él solo, en su grasosa inmensidad, es la base de este desgobierno que ahora no cita a Bolívar sino a Chávez.

Se llenan la boca repitiendo las sandeces que decía el finado porque no tienen en el cerebro otra referencia. Siendo tan elemental, tan egocéntrico, tan lleno de odio, tan resentido y tan malvado, lo que salía por su boca era así. Era una idea que tenía y que corroboré haciendo trabajos de investigación para cierto documental que le está dando la vuelta al mundo.

Y es aquí donde cae la pegajosa, densa, gris, sucia, y desagradable telaraña. Porque al finado no se le pudo ocurrir describir lo que pretendía hacer como tejido, red, lazos, entramados, palabras todas cargadas con sentido positivo de unión, sino “una inmensa telaraña”, idea que repitieron por lo menos dos de los que tomaron la palabra durante la cadena del lunes.

Esa asquerosa y desagradable telaraña es la que se dedicaron a tejer los arácnidos del desgobierno para mantenernos a todos como su presa inmóvil atacada por la angustia de que en algún instante será devorada.

Pues resulta que la telaraña nos dejó sin industrias, sin empresas, sin empleo, sin campos sembrados, sin mano de obra, sin alimentos, sin petróleo. Bien me lo dijo el doctor Simón Alberto Consalvi mientras veíamos por televisión la procesión funeraria de Chávez apenas días antes de despedirme de él también: “Si usted pensaba que Chávez era malo, lo que viene será infinitamente peor. Escríbalo, que se acordará de mí”.

No me acuerdo de Consalvi solo por eso, pero cuánta verdad tuvieron sus palabras, y eso sí vale la pena citarlo.

Cuba, el bastardo de la familia

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Son múltiples las razones que explican la insólita estabilidad de un régimen contra natura, como el tiránico del castrocomunismo cubano, que amparado en la protección de la Unión Soviética, China y las dictaduras satélites, así como por la ambigüedad del Departamento de Estado, las cancillerías europeas y la abierta complicidad y alcahuetería de las sociedades latinoamericanas que se han negado a reconocer durante sesenta años la enemistad estratégica que animaba al marxismo tropical de los Castro y el grave peligro que entrañaba para nuestra supervivencia como unidad territorial, política y cultural, han tolerado e incluso bendecido la existencia de una tiranía marxista a pocas millas de nuestras costas. Un factor de inestabilidad que ha afectado a la región en su esencia. Y del que todas las naciones hispanoamericanas, cual más cual menos, han recibido su medicina. Hasta explotar en el horroroso tumor canceroso que devasta a Venezuela. Si faltaba documentar la madre del cordero de esta espantosa deriva totalitaria, Luis Almagro la acaba de denunciar en las Naciones Unidas. Aquí su discurso en la @ONU_es sobre presos políticos, represión y opresión en #Cuba: “La historia no absolverá crímenes de lesa humanidad”. @OEA_oficial).

La historia de nuestras relaciones internacionales refleja este insólito quid pro quo. Hasta los gobiernos más reaccionarios, incluso de extrema derecha, militar dictatoriales, como el del general Videla en Argentina o el del general Francisco Franco, de España, se negaron a romper relaciones con la tiranía castrocomunista cubana. Antes bien, le sirvieron de soporte político, diplomático y económico. Durante más de medio siglo, el predicamento dominante en las cancillerías hispanoamericanas bien podría ser aquel con el que el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt se refería al dictador nicaragüense Anastasio Somoza: “Será un hijo de putas, pero es nuestro hijo de putas”. Parafraseando a Roosevelt, de Obama a Sebastián Piñera y de Videla a Carlos Andrés Pérez, Felipe González, Alan García y César Gaviria bien hubieran podido afirmar: “Fidel Castro será un hijo de putas, pero es nuestro hijo de putas”. La pertenencia genética a la familia latinoamericana le concedió el atributo de invulnerabilidad.

Hay dos notables excepciones que comprendieron la absoluta incompatibilidad del régimen tiránico implantado por Fidel Castro en Cuba, muy pronto alineado abiertamente junto al bloque socialista soviético y establecido como punta de lanza contra Estados Unidos en nuestro hemisferio, con el régimen de libertades que nos singulariza. La primera de ellas la estableció Rómulo Betancourt, quien reconoció desde mucho antes de asumir el poder en Venezuela la imposibilidad de establecer una alianza con el recién victorioso comandante guerrillero, ya en su primera visita a Venezuela, poco después de asaltar el poder, en enero de 1959. Y se dispuso a librar una guerra en todos los planos contra la llamada revolución cubana, convertida, junto con la necesidad de promover la democracia en la región, en primera prioridad de su política interior y exterior.

En el plano interno, un rechazo frontal a aceptar en la alianza del llamado Pacto de Puntofijo al Partido Comunista de Venezuela y proceder con todo rigor a impedir todo coqueteo de los militantes de su partido, que no se habían ido con sus sectores castristas a la disidencia del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, abiertamente castristas, guevaristas y guerrilleristas. Incluso, ya fuera de la presidencia, llegó al extremo de prohibirle a Héctor Alonso López, secretario juvenil de Acción Democrática, su participación en un Congreso de Juventudes que tuvo lugar en La Habana. En el plano exterior, la formulación de la Doctrina Betancourt, que si bien rechazaba toda connivencia política con cualquier gobierno dictatorial, estaba dirigida principal y fundamentalmente contra la dictadura castrocomunista cubana. Una política que, para inmensa desgracia de Venezuela, el Caribe y nuestra región, careció de fortuna como para haberse impuesto. Mucho más importante que el rechazo a la dictadura cubana fue el rechazo al llamado “imperialismo norteamericano”, que anidado en nuestros genes sirvió durante todas estas décadas de tapadera para cobijar al castrismo y darle luz verde a su injerencia en los asuntos político-estratégicos de nuestros países.

Apartado del poder, del que decidió alejarse incluso físicamente, la Doctrina Betancourt pronto pasó a la historia. Y separado el gobierno cubano de la OEA, cada gobierno decidió su propia ruta en una convivencia pacífica y diplomática, desconociendo la naturaleza intrusiva y altamente contradictoria de la tiranía cubana, absolutamente contradictoria con el ordenamiento internacional imperante en nuestro hemisferio. Jamás existió una política continental contra el castrocomunismo cubano. La tolerancia y la alcahuetería se convirtieron en norma de conducta de todas las cancillerías de la región, comenzando por el Departamento de Estado. Cuba pudo hacer y deshacer a destajo, imponiendo su propia estrategia injerencista, preparando la insurgencia, financiando a los grupos, movimientos, personalidades y partidos que aceptaban su línea estratégica de asalto al poder –la vía armada– y generando gravísimos focos de conflictos. Desde siempre enfocados en Venezuela, que a pesar de sufrir la invasión de contingentes guerrilleros cubanos muy pronto le abrió los brazos a Fidel Castro en absoluta inconsciencia del riesgo que aceptaba correr. Muy pronto la línea guerrillerista, foquista cubana fue exportada a todos los países de la región. Sin la directa intromisión del castrismo ni Chile hubiera vivido la tragedia que sufriera en los años setenta, ni el Cono Sur se hubiera visto bajo la necesidad de responder a los ataques del castrismo erigiendo feroces dictaduras militares, ni las FARC y el ELN hubieran alcanzado la preeminencia que terminara por concederles tremendas ventajas políticas. El caso Juan Manuel Santos y su complicidad con Cuba es emblemático de la total inconsciencia con que los gobiernos latinoamericanos se han enfrentado al castrocomunismo.

La crisis humanitaria –un sintagma hasta ahora desconocido en nuestra región– que asuela a Venezuela culmina la labor de zapa, injerencia y devastación provocada por la tiranía cubana en uno de los países miembros de la región, sin que el tema de la inmensa y hamponil responsabilidad cubana ni siquiera haya sido tratado en las alturas diplomáticas de la OEA. Cuba, país que ha invadido, aplastado, esquilmado, devorado y devastado a Venezuela es el convidado de piedra de la OEA. Ninguna cancillería, y por supuesto muchísimo menos ninguno de los gobiernos del llamado Grupo de Lima, ha alterado sus relaciones con el país responsable de la devastación venezolana. Ninguno ha condenado la invasión de las tropas de ocupación cubanas en territorio venezolano, pero todos han alzado la voz con escandalosos bríos ante la sola mención de la posibilidad de que el gobierno de Estado Unidos intervenga en Venezuela para librar a su pueblo de dichas tropas invasoras.

Parafraseando a Franklin Delano Roosevelt podríamos decir que los castrocomunistas cubanos son unos hijos de puta. Pero son nuestros hijos de putas. Se les debe total tolerancia. Imagínelo de leitmotiv de las carpetas de los cancilleres del Grupo de Lima. Habrá dado en el clavo.